"Sólo sé que voy a vivir dentro de una canción /.../
Una canción te nombra dentro de una canción.
Dentro de la propia sombra de una canción está la vida".
Dentro de una canción (Calamaro)
A Sharon van Etten por componer un himno de adoración.
y a Ella(ba), por supuesto.
She made me love, she made me love, she made me love, she made me love, siéntelo, amor, como si ha sido cantado por los labios extáticos de santa Teresa. La santa Teresa de Jesús siendo aguijoneada por el ángel. Siéntelo como la plegaria fervorosa del san Francisco de Zurbarán, con su mirada ciega de devoción divina, su mirada elevada al cielo, y los mismos labios extáticos en señal de ardorosa adoración a su Señor. Siéntelo, amor, como la beata Ludovica de Bernini con la mano en el pecho como si le doliera querer tanto,tanto, tanto,-chained to the wall of our room- inútilmente tanto, a su dios de mármol, a su dios que no bajó ni un sólo minuto del cielo para estar con ella. -With no light, with no light-. Siéntelo como los brazos ansiosos de Pigmalión cuando su Galatea se le hizo carne tibia debajo de su piel. Siéntelo con el corazón derretido de Magdalena, hecho lágrimas de vela, porque la piedra se hizo carne. Siéntelo porque hoy un corazón libre puede cantarle cánticos de gratitud a la vida, -she made me love, she made me love, she made me love-. ¿Cómo no cantar si hubo quien le dijo "tú no sabes amar"?. Siéntelo como un abrazo que te acuna que te canta nanas bajito al oído para que duerma a tu almita cuando se ponga inquieta. Siente la paz cuando puedas porque a veces anda a tientas para no despertar a nadie. Siéntela, amor, que ella te quiere a ti junto a ella. La paz, mi paz valiente, compartida, dulce, aguerrida que si abres los ojos y la miras ella te acaricia con una mirada que sólo quien lleva cielo dentro la puede sentir, de lo contrario, verás el frío del mármol irascible al mundanal espacio exterior. -You were high, you were high-. Siéntelo como la pasión con la que cantaban Pablo y Silas hasta hacer que se removieran los cimientos y se les abrieran las puertas y le soltaran las cadenas. Siéntelo. Ese canto son los ojos cerrados, el llanto contenido, el himno de adoración de mi pecho fervoroso para ti, amor, para ti.
San Francisco en éxtasis (1638) de Francisco de Zurbarán

No hay comentarios:
Publicar un comentario