viernes, 6 de octubre de 2017

Mi muchacha biforme

Notas de mediados de junio:

Mi madrugada la ambienta el álbum de Woman de Rhye mientras leo la historia de Samacis y Hemafrodita. No por casualidad conjugo esos elementos. La creación de un ser ambiguo. La voz de Rhye acaricia con esa suavidad indescifrable de hombre y/o mujer. Y la historia de la ninfa, la desconocida para Diana, y el bello Febo, hijo de Atlas, cuenta como la ninfa fuerza al muchacho para que uniera a ella y parece "como cuando alguien une dos ramas bajo una misma corteza". Me recuerda a mi muchacha biforme la que no se siente hombre ni mujer sino que tiene resplandor propio.


Soy la hija biforme
ese atardecer descrito por Ovidio
"el momento que no puede llamarse oscuridad ni luz, que con la luz se mezclaban los desdibujados confines de la noche".
                                  Soy Vesper, el astro del atardecer.
                                   "No soy hombre ni mujer, sólo tengo
                                     resplandor propio".
  Esta ingravidez sobre lo innominado me resulta gravosa.

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